El rubro más abultado es el de deporte y recreación, con $148.217 millones para escenarios deportivos. Le siguen educación, primera infancia y vivienda. En materia ambiental, hay $7.000 millones para el bienestar de animales y $4.000 millones para el cuidado de los cerros tutelares.
Los cerros. Los animales. Los estadios...
Y las personas cuidadoras, ¿dónde están? Ni una línea. Ni un peso.
Llevamos años trabajando para que el Acuerdo 27 de 2015 - la política pública de personas cuidadoras de Medellín - pase del papel a la realidad.
En el Comité Técnico Distrital - que es la instancia en la que interactuamos los delegados de las personas cuidadoras del Distrito con las Secretarías corresponsables de implementar la política pública de personas cuidadoras - construimos, con juicio y con mucho esfuerzo colectivo, un plan con 43 acciones para garantía de derechos de personas cuidadoras, que fue aprobado el año pasado.
Creímos que el cuidado, declarado programa estratégico de esta administración, iba a tener respaldo presupuestal real.
Pero la ciudad tiene superávit y nosotras seguimos sin financiación.
Es difícil no sentir desconcierto. Esta ciudad presume de eficiencia fiscal mientras las mujeres que sostienen la vida cotidiana de miles de familias siguen trabajando sin reconocimiento, sin protección social, sin recursos.
El cuidado genera el superávit que vive el Distrito. Pero con el superávit no se está cuidando a quienes cuidan.
Esto no es un reclamo menor. Es una contradicción que la administración debe responder.